Sus latidos cardíacos –los de ella– llegaban a 200 pulsaciones por minuto. Mientras tanto, su frecuencia respiratoria –la de él– no bajaba de 20. Las mejillas –las de los dos– estaban inequívocamente sonrojadas, y el sudor les caía por la piel. Por sobre todo, sus zonas sexuales más activas –el hipocampo, el cíngulo y el resto del sistema límbico– estaban en un pico de su actividad. No cabía duda: estaban enamorados.
(A. Golombek, 2008)
Mario Benedetti
Otto, “Los amantes del círculo polar”. (via mejorteinvento)
(Fuente: villings)
Los amantes del circulo polar
Los amantes del circulo polar
